
En lo personal creo que bastante. A pesar de que yo jamás he sido muy adepto ni docto en ese campo, los comics están inmersos en la cultura popular y en el día a día de un mundo
comercial. Desde “El libro Vaquero” hasta “Pride of Bagdad”, pasando por “Mafalda” y todo el desplegado de Súper Héroes de DC Comics y Marvel, se encuentras por todos lados y en todos modos. Además del colectivo y el renombre de personajes completamente fabulosos e internacionales, hay, por ejemplo, en México, protagonistas de historietas que pertenecer exclusivamente a esta nación y su ideología o auto-concepción. Tal es caso de “Memín Pinguín” y “La Familia Burrón”, y de autores de tiras cómicas como Trino. Es importante, y hacia esto iba lo anterior, darse cuenta de que el conteo de lo involucrado que están los comics en la contemporaneidad, no radica nada más en Batman, Superman, Spiderman, etcétera, y sus souvenirs o mega-producciones, sino que descansa en lo profundo de cada país, en lo autentico.

Nadie en mi núcleo familiar fomenta la cultura de los comics; sin embargo, en cierta ocasión me puse a cifrar el número de objetos o fotografías o cosas varias que guardan relación con ellos. Fue sorprendente, en verdad, descubrir que en principio logre notar 20. No es un dato excesivo, pero demuestra que sin querer, los quieres. Los comics están hasta en el cereal (literalmente). Están en el imaginativo de todos; en el apreció o repulsión de cada gente; están, y están siempre, aun sin que nosotros lleguemos.
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