1/12/11

ComTec: Entrada siete


He optado por microficcionar... Un día... Una hora... Un segundo... Hoy.



Él lo miró mirando cómo él no miraba miradas. Suela y ojo al suelo, crujían hojas. Miraré miras miradas sin atinar a crujir. Ojo entre suelo y suela. Él no atinará a mirar más... crujió.




Un alfiler se vistió de esmoquin... hasta que el dueño lo encontró.



Bill nunca entendió por qué Sofía se alejó. Después de severos meses de empapar su mostacho vil en un destilado de tristeza (nuevo producto de Casa Pedro Domecq) olvidó quién se había marchado pero recordó haber dejado la puertita de la jaula abierta.



Cuando Isadora preparó el arroz con leche, fruición máxima de su tío, creyó escuchar la voz de su madre recién fallecida. No obstante, provenía de un sitio lejano: como reverberación cruzando un mar de calima. Agudizó el oído. Comenzó, despacio, a comprender una, dos, tres palabras. Sí, era una oración bien construida. ¿Acaso un reclamo? No, más bien un consejo. Había ternura... cuando menos lo suficiente para dudar que se tratara de su madre. ¿Sería la abuela? Improbable: ni siquiera la conoció. Agudizó el oído. Despacio compendió las palabras restantes: no seas tonta, agrega mucha canela.



Un árbol azul y tres guiños bastaron.



En la orquesta, FJH será el mejor violinista; HJF, el peor. Una tarde JFH, flautista del montón, preguntará a FJH si está listo para la sorpresa. Responde que no. Ante la insistencia, prolongada por diez minutos, acepta. Entonces, raudo, JFH le muestra una melodía compuesta por HJF al piano y reinicia la función...




26/11/11

ComTec: Entrada seis


Excelente para penetrar en el mundo de la flash fiction.
Luego de semanas de batallar, encuentro justo ahí, a la vista, un documento interesantísimo.


Video

24/11/11

ComTec: Entrada cinco

Flash fiction es el término norteamericano para denominar este reciente género literario. Incluso, en 2007, se instituyó su primer galardón: Micro Award.
Definiciones hay varias: unos indican que su extensión no debe exceder cien palabras; otros, más generosos, permiten quinientas; los rígidos, 333; los ávidos, veinticinco.
Steve Moss, editor de New Times, define lo siguiente:
"the requirement is 55 words; no more and no fewer. Another, unspecified but frequently held, requirement is that the title may be no more than seven words. Hyphens do not alter the word-count (that is, "word count" has as many words as "word-count"). However, an exception to the hyphen rule is that if a hyphenated word cannot be separated, then the hyphenated word could be considered one word. As an example, (as given by the website, see reference) the word "co-worker" can be considered one word, where "long-suffering" is two words."
A continuación enlaces a sitios pioneros:

http://www.flashfictiononline.com/

http://vestalreview.net/

http://www.microstory.com/

http://flashfiction.net/

22/11/11

ComTec: Entrada cuatro

Un imaginario proceso de la travesía que representa leer...

7/11/11

ComTec: Entrada tres

Curioso resultó cuando tres días después de la entrada previa (fechada en el primer día de noviembre) me enteré que en los días vecinos (el último de octubre y el segundo del mes en curso) se había realizado en Twitter concursos literarios. Sí, bendita y premiada tuiteratura.
Alberto Chimal, uno de los más importantes escritores de su generación, es, sin vacilar, uno de los autores más establecidos en internet. Tiene un dominio, participa en blogs y cuenta ya con más de 35 mil seguidores. Bien, pues a través de su página "Las historias" convocó a un certamen mediante la mencionada red social. Lo sorprendente, en cuestiones numerarias, es que antes del efectuado el 31 del mes pasado, ya se habían abierto más de medio centenar de invitaciones. Y las participaciones son fecundas. Cientos de internautas suben ficciones en la sección 'Bitácora' de su portal. El ganador recibe libros... obviamente electrónicos.
Reproduciré aquí el cuento ganador y dos acreedores de menciones honoríficas:

Neftali on octubre 26, 2011 at 11:08 am said:
SIEMPRE HAY TRAMPA EN LOS TRATOS CON LEGIÓN
O
PUERTAS No. 5 Y No. 6

Legión te dice que sólo una te salvará. Debes escoger bien. Recuerda que siempre hay trampa en los tratos con Legión.
Escoges la puerta 5 (la 6 te dio mucha desconfianza) pero pides la llave, no vaya a ser que la tenga cerrada.
Te encaminas mientras una multitud te mira y descorres la cortina, pruebas el picaporte y ves que gira libre, ¡pero está caliente!
Te maldices, imaginas a Legión riéndose tras de ti.
En eso miras entre tus lágrimas como se ondula la cortina de la puerta 6, por el vapor que escapa igual de caliente que en tu puerta. Siempre hay trampa en los tratos con Legión.
La multitud empieza a cuchichear.
Metes la llave en tu puerta 5 y finges que intentas abrir, ganas tiempo para pensar como lo hacías afuera: Regresas a tu infancia, a cuando jugabas con tus amigos de la cuadra y eras capaz de hacer trampa en cualquier juego.
Por fin logras girar la llave hasta quebrarla y dejar dentro la pieza de metal, confiarás en que el calor la atore más.
Por fin le dices a Legión que la llave se rompió y no podrás abrir esa puerta 5 que has elegido. Por lo tanto exiges en presencia de la multitud que abran la puerta 6, y que si detrás está el fuego significa que ya eres salvo.

La multitud ve como eres dejado en libertad (por la puerta de servicio) pero tratan de detenerte y parece que lo están logrando, con palabras, con recompensas, con ofertas para ocupar el puesto de Legión.
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Jorge Chípuli on octubre 30, 2011 at 12:58 pm said:
La Sala de las Opciones

Después de varios años de espera ibas camino a la Sala de las Opciones, aquella de la que tanto hablaban tus cientos de compañeros de una celda gigante. Podrías elegir no elegir, pero eso significaba ir a un cuarto vacío, esférico, sin gravedad, con un centro que se movía contigo… nadie quería eso, eso sería lo peor. Ya te habían dicho todo sobre las puertas, elegirías una de entre varias. Tenías una posibilidad de salir, si encontrabas la correcta: el premio anhelado, la última oportunidad de entrar al Cielo. Las demás eran diferentes tormentos que durarían toda la eternidad: fuego que no te consumía del todo jamás, viento que te desintegraba y te reintegraba cada segundo, agua que se metía entre tus poros y te expandía, tierra putrefacta al volver a tu cadaver, acero líquido al rojo vivo, metal que mutaba constantemente, entre muchas cosas más… y recuerdos, muchos recuerdos: ése era el peor de todos, pero había diferentes combinaciones también. No importa elegir o no, pensaste, incluso si fuera el vacío, aunque sólo habías ido a la sala porque las voces de los demás te inclinaron momentáneamente a eso.
Pasaste por la primera puerta que viste.
-Bienvenido al paraíso, te dijo una voz. -Lo has logrado, dejaste a todo y a todos atrás.
Caminaste por campos de flores, nadaste en lagos, descanzaste en lugares hermosos, maravillosos. No había dolor, no había pena. Música muy hermosa brotaba en cada paso que dabas, aunque por alguna extraña razón no encontrabas a nadie.
Después de unos días te diste cuenta del engaño. No dejabas de recordar tu vida pasada y la visión de los demás castigos, de los castigados, del destino y las voces y las caras de tus compañeros. Sí, pensaste: muchos recuerdos, muchos.
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Santiago on octubre 10, 2011 at 10:25 pm said:
Como en todos los cuentos árabes, el guardián advirtió: al pasar una de estas puertas encontrarás la muerte; si escoges la otra, dentro de unos días, volverás a este punto.

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Bien, continuaré.
Como referí al inicio, otro concurso se sostuvo el Día de Muertos. Sin embargo, ninguna vinculación tenía con nuestra celebración nacional. Pues quien convocó, ahora, fue una página española de cultura: "Hipermedula". Titulado 'Tweek', cualquier hispanoamericano podía enviar hasta cinco microrelatos en pos del triunfo y el premio: un e-reader. A continuación presentaré el justo enlace para consultar al ganador, las menciones honoríficas y cien tweets pre-selecionados:

http://hipermedula.org/2011/11/manana-se-conocera-al-ganador-de-tweek/

1/11/11

ComTec: Entrada dos

Antes de entrar crucial en la exploración de la literatura creada ex profeso para internet, considero oportuno divagar un poco sobre el enfoque de este blog sobre el tema.
Primeramente, leer en la web me produce raros trastornos estomacales. Seguidamente, no soy ningún seguidor jovial de minúsculas ficciones (ni siquiera de las impresas). No obstante, valoro en muchas su ingenio, su humor, su insinuación. En resumidas cuentas, tendré que ser brioso para conseguir un resultado triunfante en esta aventura. Pero incluso el desafío que representa me anima: explorar, expandir tan vigente (¿vital?) narrativa. Estoy convencido de la abundancia de cuenticos loables dentro del fatigoso dédalo digital. Habrá, también sospecho, suficiente material de análisis. Es decir, me gustaría hallar reflexiones harto avispadas al respecto. Son debates muy actuales, sin duda. Ahora bien, ¿dónde localizarlos? Mi dolencia inicial, tanto para lo creativo y lo crítico, será entonces de índole geográfico-virtual.
Desde hace un par de semanas comencé una búsqueda somera en pos de indagar algunas referencias. Pues si procuro adentrarme en la caótica celeridad de la literatura mínima (nombrada de mil distintos modos), pertinente es retirar tanta paja, tanta asfixia. Desde luego no es una chapuza: exige una disciplina estoica. Porque lo preferible es calidad ante cantidad, como afortunadamente reconoció mi abuela después de nueve hijos. En fin. Sobre este apartado precisare mi imprecisión: desentendido de nomenclaturas rígidas, llamare indistinto al concepto de fábulas, parábolas, cábalas ancladas en la red.
¿Por qué relatos breves? La respuesta se compone de múltiples razones. Además de las evidentes (relación con la tecnología, plataformas en boga, futuro asegurado), existe otra un tanto ridícula. Si bien estas características para el quehacer artístico vienen desde anales, sólo en la actualidad pareciera tener un quid de mayor arraigue. Girando las bisagras del siglo XXI se antoja plantear: ¿qué es para el mundo nuestras vidas si no pequeñísimas historias?

30/8/11

ComTec: Entrada uno

Mi dilación para publicar entradas tiene un porqué simplísimo: no sabía qué hacer. A decir verdad, todavía lo ignoro. Sin embargo, urgido ya, opte por inaugurar por tercera ocasión este blog académico a partir de una sucinta explicación del perfil anhelado. Si bien rezará sobre tecnología, por ser el cimiento del curso, lo vincularé con una de mis dos grandes pasiones: la literatura. Alejado de pretensiones eruditas o encomiásticos panfletos, serán sencillas divagaciones y opiniones las inquilinas de mis semanales redacciones. Además, aprovecharé para añadir hipervínculos, imágenes o videos (en caso de ser menester). Cabe mencionar la renovación visual del portal ejecutado la semana pasada. Previo a las modificaciones realizadas el fondo era azul oscuro con puntitos variopintos; las tipografías todas eran idénticas y, fuera de la tranquilidad de mis peces virtuales, no había decorados (gadgets). En fin… ¡arrancaran las tareas a desfilar en marrón desplegado!

P.D: sobra recordar la subutilización mía de plataformas y redes sociales. Con decir que desde hace varios meses tengo twitter y apenas he tecleado cincuenta palabras…