25/2/10
QUINTA SEMANA
14/2/10
CUARTA SEMANA
Un criado avisa insistentemente a su patrón sobre el arribo tumultuoso, a tropel, de pobres. Es un dialogo sin respuesta, aunque se presientes las reacciones de Señor. Pero al mismo tiempo, y aquí revelándome, me parece que el subordinado le habla a algo más… quizá a un interlocutor silente siempre en la vida práctica. Según afirma después el mayordomo, el lío está, tal vez, en que los ‘pobres’ pobres no se han enterado sobre la muerte del ideólogo alemán, del emblema cúspide de la oposición roja, amenazante, comunista. La fantasía beligerante del socialismo, de la igualdad humana, del compromiso, se tensan (incluso enzarzan) en la imagen ya vuelta ícono del barbado Karl Marx. Tanto que en su semblante reconocible se cree discernir el armatoste intelectual detrás de sus posturas y no sólo el rostro, impenetrable, de un gran pensador.
10/2/10
TERCERA SEMANA

Están los puros (los habanos), manufacturados con hojas de tabaco; existen los puritos de queso, unos panecillos muy consumidos en el sotavento veracruzano, pero de los cuales jamás se ocupó Weber; también tenemos a los puritanos, prosélitos del ala radical del protestantismo, influida por el reformista Calvino… éstos son los que aquí atañen. No pretendo, pues ni siquiera es necesario, iniciar una perorata tediosamente larga, ni tratado ni diatriba, al respecto de sus costumbres y conceptos. Basta con anotar un puñado de cuestiones esenciales (allanadas) para comprender su intervención en el desarrollo del capitalismo. Digamos, entonces, que estos fulanos, tantísimos en sociedades anglicanas, conciben a Dios no sólo con una letrita mayúscula sino con un domino entero, eterno, enorme, en el devenir humano. Dios, soberano temible, lo rige todo pero también exige. Luego, cada cachito de nuestros quehaceres deben realizarse en reverencia Suya. El trabajo es el non plus ultra de aquel servilismo. Rechazando todo placer y despreciando la comodidad producida por la riqueza o la ignorancia, el sudor por el esfuerzo demuestra la conducta aprobada y apremiada: satisfaciente a Su ley. Quién mucho labora recibe hartas ganancias… ¿dónde acomodarlas?, en ningún sitio porque sería, el despilfarrar, atarse al hedonismo condenador; ¿entonces qué se hace con ellas?, se guardan. Bien sabemos que el capitalismo, privilegiando la propiedad, ajusta de lujo con lo privado de nuestros cuates los puritanos. El capitalismo consiste, visto simplistamente, en acumular… ya está: los puritanos son, desde su religiosidad, capitalistas estupendos.
3/2/10
SEGUNDA SEMANA
No hay mayor fe, en nuestros días deslavados, que los de un hincha futbolero. Aunado a esto, la experiencia francamente transverberativa acentuada en nuestro país. “Dios es redondo” ya nos dijo Villoro. Sus santos sudados, los deportistas (los de porteros) que suscriben la victoria o el fenecer colectivo. Allí las masas anónimas, los muchos ningunos, desafinan con letanías efusivas, oran y beben la sangre amarillosa (espumosa) del la cebada, el lúpulo, la levadura: nuestra tierra soleada. El maná viene, cuando el circular todopoderoso, al escuchar sus plegarias, como siempre, navegado por las vírgenes y los beatos, anota un tanto dentro de los postes y el larguero del contrincante-Satán: la otredad, que en cualquier religión se presenta como la amenaza de toda ideología (¿salvación?) competente (desde luego, inferior). Iglesia y ritual… lo tiene en mansalva.
