Rescato de un profundísimo letargo, tras los arrumbados guacales rebosantes de memoria, bajo fonda el bajo fondo, una petición de entrada solicitada antes de la resurrección Cristo (de Iztapalapa para el Mundo). Si no mal evoco rezaba así: ‘un obra creativa donde dos o más personajes de intermedien roles sociales’. Desde aquel momento opté por la novela linda, que todos leímos bien púberos, “El Príncipe y El Mendigo”, de Twain. Como escanearlo era labor del ocio apenas lícito para el secretario particular de algún delegado en Jonacatepec, y esto con la dote de un aparatejo tal, busque una adaptación audiovisual. De todas, la más conmovedora en este confluir de ratas impías, es la del Ratón Miguelito. Gócese, pues…
1 comentario:
Revisado - Cuarto Ciclo 1 - 09/05/2010
Tergiversación
Publicar un comentario